¿Qué es el factor Rh y grupo sanguíneo?

El factor Rhesus es una proteína presente en los glóbulos rojos de la mayoría de personas. Comúnmente se la conoce como rh positivo o rh negativo. Por lo general, los bebés heredan el factor sanguíneo del papá.

El factor Rhesus y grupo sanguíneo es una proteína presente en los glóbulos rojos de la mayoría de personas. Comúnmente se la conoce como rh positivo o rh negativo. Por lo general, los bebés heredan el factor sanguíneo del papá.

¿RH negativo o RH positivo?

Depende de si tus glóbulos rojos presentan este factor de aglutinamiento o no. Esto se determina a través de un análisis de sangre.

Tu bebé tiene mayores posibilidades de heredar el mismo factor sanguíneo que el padre. Por lo tanto si tú y el papá del bebé son ambos RH positivo o ambos RH negativos no afectará en nada tu embarazo.

Sin embargo, si eres RH negativo y el papá RH positivo hay más posibilidad de que el bebé sea positivo y esto podría ocasionar una incompatibilidad sanguínea entre ustedes en el embarazo.

Dado que en algún momento puede haber un intercambio de sangre entre tu bebé y tú, al recibir sus glóbulos rojos con este componente extraño tu organismo desarrolla anticuerpos para eliminarlos.

Esto genera un tipo de reacción alérgica hacia el feto, también llamada sensibilización. Al eliminar sus glóbulos rojos el bebé puede sufrir de anemia, ictericia o problemas cerebrales y cardíacos.

En el primer embarazo esto no afectará en nada al bebé ya que los anticuerpos son producidos más adelante. Sin embargo es muy importante que tomes precauciones en caso de que planees futuros embarazos.

Para que no haya riesgos hay inyecciones de inmunoglobulina RH que se colocan en las 72 horas luego del parto y evitan la producción de anticuerpos que evita la sensibilización en futuras gestaciones. Esta vacuna también se debe colocar en casos de embarazos ectópicos o abortos.

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¿Por qué se presenta la infección vaginal en el embarazo?

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH vaginal. Por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias.

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH de la mujer, por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias, es decir, de una infección vaginal en el embarazo.

El embarazo representa un período de cambios para toda mujer. Es una etapa en la que todo se modifica. Desde las variaciones más perceptibles como la ansiedad y el aumento de peso hasta alteraciones del organismo poco conocidas, como las infecciones vaginales.

El papel de las hormonas y la infección vaginal en el embarazo

Durante los 9 meses de gestación, el nivel de hormonas femeninas cambia y afecta directamente al pH del área genital. En lo cotidiano, el pH de la zona vulvar es ácido e inferior al de otras partes del cuerpo, y se sitúa en un rango de 3.8 a 4.2, con la finalidad de impedir el crecimiento de bacterias.

Durante el embarazo la futura mamá protagoniza diversos cambios hormonales que comprometen directamente la capa protectora ácida. De esta manera, la variación a un pH mayor a 4.2 puede alterar el equilibrio en detrimento de la flora habitual, lo que deja espacio a la proliferación de gérmenes patógenos. Por esta razón, los 9 meses de gestación representan una de las etapas más vulnerables de la mujer para adquirir infecciones del tracto ginecológico.

Cómo protegerse de una infección vaginal en el embarazo

Es necesario que toda mamá tome cuidados especiales para mantener su zona íntima limpia y protegida durante esta importante etapa de la vida.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Usar ropa interior de algodón.
  • No utilizar ropa muy ajustada o de materiales sintéticos.
  • Lavar la ropa interior con jabón de barra y enjuague, sin dejar residuos.
  • Lavar la zona íntima con un jabón especial con pH ácido que limpie, hidrate y ayude a prevenir infecciones del área vulvoperineal.
  • No se recomienda utilizar desodorantes íntimos, talcos, aromatizantes ni sales de baño o burbujas.
  • Evitar traumatismos de la región genital como el rasurado, la depilación o fricción.
  • Si se observan cambios en el flujo vaginal, prurito, ardor o mal olor, no automedicarse y consultar al ginecólogo u obstetra.

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